George Edward Foreman nació el 10 de enero de 1949 en una familia pobre de la ciudad de Marshall, Texas. Acaba de cumplir 70 años. Durante la infancia, a menudo intimidaba a niños más jóvenes y no le gustaba despertar temprano para ir a la escuela. Con 15 años, Foreman peleaba en las calles de Houston y luego se convirtió en un asaltante.

Su vida comenzó a cambiar a través de Lyndon B. Johnson Job Corps, un programa desarrollado para ayudar a los niños necesitados. En un viaje a California, Foreman conoció a Doc Broaddus, quien lo animó a convertirse en boxeador.

Foreman rápidamente estableció un impresionante registro aficionado. El punto culminante de su carrera amateur en el boxeo vino en las Olimpiadas de 1968 en la Ciudad de México, donde ganó la medalla de oro después de 25 peleas amateur. Él recibió atención extra cuando levantó la bandera americana después de su victoria.

Quizás la historia más importante en el mundo del boxeo profesional en el siglo 20, fue la pelea por el título mundial con el extrovertido Mohamed Alí en Kinsasa, Zaire, que paralizó al mundo el 30 de octubre de 1974 y la cual perdió en el 8o. asalto. La pelea, organizada por el controversial Don King, fue vista por 100 mil personas en vivo  y televisada a cientos de millones en todo el mundo.

Cambiando el ring por el púlpito

George Foreman sufrió apenas su segunda derrota profesional cuando perdió ante Jimmy Young en un combate de boxeo en Puerto Rico en 1977. Y fue en su camerino, después de la competición, que George tuvo una experiencia profunda con Dios que cambió su vida para siempre.

A pesar de que Foreman era uno de los principales candidatos a recuperar el título de los pesos pesados, se retiró del boxeo a los 28 años para servir al Señor. Se convirtió en un ministro ordenado y fundó la Iglesia del Señor Jesucristo en 1980.

Antes de convertirse, aunque Foreman había tenido una vida repleta de fama y fortuna, confesó que mucho de lo que ganó fue gastado sin Dios. Foreman dice que nadie se sorprendió más de su conversión que él mismo.  En sus mensajes siempre repite esta frase: “¡Usted necesita aprender a pelear! Si usted cree en Dios, usted tiene que pelear por Él”.