“Apocalipsis”, la nueva serie brasileña de televisión, mete de lleno al televidente a las escenas apocalípticas, reales y trágicas con el Tsunami de Indonesia en el 2004. Aunque el trama de la producción arranca en la década de los 80´s, en Río de Janeiro, Roma, Jerusalén y Nueva York,  es precisamente en este último lugar donde la narrativa toma sentido con el fatídico 11 de septiembre del 2001 y el atentado a las torres gemelas del World Trade Center.

La historia muy contemporánea afecta a estos personajes y a todo el mundo con el cumplimiento de las profecías bíblicas viviendo momentos de fe, esperanza, dolor, tristeza y angustia. El gran protagonista, el anticristo, que lucha para dominar al mundo de una manera diferente cometiendo atrocidades aprovechando la tecnología y los avances científicos actuales. Acá se ven escenas sorprendentes de gente que acepta a Cristo después de cometer actos terribles y también a los “tibios” cristianos quienes prefieren adorar al diablo para ser librados de la muerte.

Comenzamos describiendo la serie “Apocalipsis”, pues en noviembre del año pasado, junto a cientos de pastores en un desayuno anual, se  anunció la serie “Apocalipsis” para Guatemala a través del canal 27 para los primeros días de este 2020.

En ese acto el pastor Luis Fernando Solares quién despido el desayuno, dijo una frase que impactó: “Podrá suceder cualquier cosa en la tierra, pero algo tenemos seguro de que Cristo viene…viene”.

Mi gran sorpresa fue que no se dio tal serie para el 6 de enero, como se había anunciado y con ello mi primera inquietud fue preguntar el por qué no se transmitió dicha serie. La respuesta fue que el consejo consultivo consideró que no era apropiada para los televidentes presentar esta producción para no perturbar a los hermanos, pues contenía escenas muy violentas y apocalípticas.

Lamentablemente la palabra “miedo”  ha sido y seguirá siendo la excusa  perfecta de muchos pastores que han alejado el “Apocalipsis” de la realidad de los creyentes en Cristo en las iglesias. Por ello y ante la ignorancia del estudio de este libro muchos cristianos contemporáneos siguen sin conocer siquiera quien es el autor de dicho libro y quien es la poderosa persona que lo reveló.

Aunque el libro del Apocalipsis describe este tiempo que comenzamos a vivir con angustias y sucesos que nunca antes habíamos visto y el cual es  llamado tribulación, es entendible que creyentes del pasado, como: Martín Lutero y Juan Calvino, virtualmente ignoraran este libro, pues algunas de las señales de la segunda venida Cristo eran tan poco claras para su tiempo, que el apocalipsis era un gran misterio.

Pero hoy es innegable que este libro último libro de la Biblia se está entendiendo y revelando más rápido que las últimas páginas del mejor libro o novela de escritores de suspenso y misterio que hayamos leído.

Jesús volverá por su iglesia, luego juzgará al mundo y finalmente gobernará la tierra. Eso es una verdad ineludible para quien predique la palabra de Dios en estos tiempos. Es más Daniel, el profeta judío describió cinco siglos antes del nacimiento de Jesucristo la escena de la siguiente manera:

“Y le fue dado el dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido” (Daniel 7:14)

Este libro ya no es un enigma, es una obra de arte terminada, y tiene que ser el “Best Seller” de todos los tiempos para la iglesia. El apocalipsis proviene de una palabra griega que ha sido mal empleada para infundir terror, pero la misma significa “revelación” o “descubrimiento”, algo que “sucederá rápidamente”. El libro de Apocalipsis es la revelación de Jesucristo, es un libro que trata acerca de la salvación para los que en Él hayan creído.

El dilema y la pregunta ya no debería de ser la misma de las generaciones que nos antecedieron y que han leído la profecía y se preguntaron ¿Sucederán estas cosas durante mi vida? A los lectores les tengo una noticia extraordinaria, ya estamos  siendo parte del cumplimiento de estas profecías, somos testigos de los sucesos previos a su venida, pues de que vendrá…vendrá.  “Ven, Señor Jesús”.

No podemos ignorar algo tan obvio y que nos lleva al fin de los tiempos