“De que le sirve al hombre ganar el mundo, si pierde su alma” (Mateo 16:26)

En soledad, deprimido y lo más triste sin Dios, murió el mejor futbolista argentino de todos los tiempos Diego Armando Maradona, según lo expresaron familiares y amigos muy cercanos al “Pibe de Oro”.

El hombre más amado se apagó solo. Los últimos días de Diego Maradona,  fueron la consagración de una paradoja, la del ídolo venerado por millones de personas que murió entristecido, en una casa alquilada pocos días atrás, alejado de la mayoría de sus familiares y rodeado por unos pocos médicos que lo atendieron hasta el final.

La muerte del fabricante de alegría en las canchas de fútbol, fue tristemente como él lo planificó pensando en salir de una operación en el cerebro que lo llevó a ver cara a cara la muerte, algo que los mortales tendrán que afrontar algún día, lo quieran o no. A lo largo de sus últimos 25 años Diego cosechó más historias tristes que victorias lejos de las canchas.

El argentino que se consagró Campeón del Mundo en la copa del Mundo de México 86, terminó sus últimos días haciendo malabares con su vida y jugando un juego peligroso, consumiendo drogas, alcohol y fumando habanos cubanos, al margen de tomar medicamentos para mantenerlo relajado.

Maradona comenzó a apagarse en los últimos días. “Estaba deprimido, sin ganas”, él abandonó, se deprimió coinciden las fuentes. Tenía episodios de confusión mental. Hubo jornadas en las que el ex futbolista no salió de su habitación. Apenas comía. No hacía chistes. Dormía buena parte del día por la medicación que recibía. Se negaba a recibir las visitas de algunos familiares y no atendía ningún llamado de personas que querían ayudarlo emocional y espiritualmente.  

Tras haber sido operado, los asesores de Maradona alquilaron por cuatro meses una casa en el barrio privado San Andrés, relativamente cerca de donde viven Claudia Villafañe, la madre de sus dos primeras hijas, y Giannina, una de ellas. Los vecinos apenas divisaron a Maradona un par de veces en las que Diego salió a tomar mate al patio interno.

El ídolo de multitudes murió rodeado de rostros ajenos, lejos del bullicio de los estadios que siempre lo aclamaron. Solo, triste, sin Dios y sin el fútbol, a Maradona se le acabó la vida.