¿Quién o qué echó a andar el Universo? ¿Qué lo mantiene activo? ¿De dónde venimos? ¿Cuál es su propósito si es que lo tiene? ¿Cuál es el lugar del ser humano en el esquema cósmico? ¿Por qué estamos aquí?

A pesar de todo el conocimiento que seguimos adquiriendo en busca de las respuestas de la creación de la Tierra y del gran universo que nos rodea, las mismas son escasas y son todo un misterio.

El próximo 31 de octubre se lanzará el “James Webb”  el telescopio más potente al espacio para tener un alcance mucho mayor y darle un pequeño vistazo al Universo. El telescopio  Hubble, actualmente en tierra es el telescopio más grande, las sondas espaciales, y los radiotelescopios han dado al momento una muestra de la inmensidad y majestuosidad de la creación del Universo.  Muy poco sabemos del Universo y, cualquiera  que sea la dirección que elijamos seguir, pronto llegaremos a un punto donde ya no podremos seguir avanzando.

Un físico nuclear describió recientemente la complejidad del núcleo  de un átomo, el cual alguna vez se pensó que era el bloque de construcción más sencillo y básico de la materia. Descubrimientos de nuevas “especies” de las partículas ha hecho del que una vez fuera el sencillo átomo, hoy sea algo de complejidad, organización y actividad incomprensibles. Está más que claro que dentro del átomo existen muchas fuerzas y tipos de partículas que todavía no hemos podido descubrir.

La Biblia entra en escena

Ante semejante incógnita del universo y la ciencia, es aquí en los límites externos mismos del conocimiento humano, en la frontera de la ignorancia humana, donde la Biblia comienza a responder preguntas desconcertantes de los científicos: ¿Quién o qué echó a andar el Universo? ¿Qué lo mantiene activo? ¿De dónde venimos? ¿Cuál es su propósito si es que lo tiene? ¿Cuál es el lugar del ser humano en el esquema cósmico? ¿Por qué estamos aquí?

Génesis contiene las respuestas apropiadas. Nos revela que la clave para la vida humana y para los misterios de nuestra propia existencia y del Universo material está ligada e inextricablemente unida al campo espiritual. Sin una comprensión de Dios no podemos entender el Universo, o entendernos a nosotros mismos, ni entender nuestra relación con el mundo que nos rodea. Los microscopios y los telescopios solo pueden darnos una visión parcial; el alcance espiritual de la Biblia nos capacita para completar el cuadro que la ciencia solo comienza a esbozar.

Einstein y su teoría de la relatividad

Albert Eistein señaló directamente la incapacidad de la ciencia y la investigación del universo, a partir de la teoría de la relatividad que señala que todo tiene un creador cuando dijo: “La ciencia y el universo es como leer un libro de misterio”, compramos una novela, la llevamos a casa, esperamos que todos estén en la cama, nos recostamos sobre las almohadas, leemos nuestra novela a solas, en una habitación con poca luz y acompañados únicamente de una lámpara. En el primer capítulo hay uno, dos o tres asesinatos y toda la historia pronto se centra en un tema ¿quién lo hizo? Las pistas aparecen a medida que seguimos leyendo. En el tercer capítulo, hemos decidido que fue el mayordomo.

Continuamos la lectura, y el dedo de la culpa lo señala más y más. Pero luego llegamos al último capítulo donde, de repente, toda la evidencia anterior se desbarata, y resulta que no era el mayordomo después de todo. Era la pequeña y frágil anciana de las zapatillas que vive en el tercer nivel. Eistein dice que la ciencia es así, siempre está luchando de la hipótesis a la síntesis, de una pista a otra, y algunas veces termina en un callejón sin salida o en un camino equivocado, ya que parece que jamás se llega lo suficientemente cerca de la respuesta final. Estamos de frente ante un macro inexplicable.

Pero Génesis comienza donde la ciencia termina. Esta no es una crítica a la ciencia, porque su intensión nunca fue responde la gran pregunta: ¿Por qué existe el Universo?. El alcance de la ciencia esta intencional y deliberadamente limitado a ciertas vías de investigación. Génesis responde la pregunta del por qué, y, lo que es más importante, la pregunta de ¿quién?, Génesis nos brinda respuestas dirigidas a la fe , no da un “salto” de fe irracional, sino razonada. Cuanto más aprende la ciencia acerca de la naturaleza fundamental del Universo, tanto más parece estar de acuerdo con la Biblia.