“De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas”. (Mateo 24:32-33)

Todo parece indicar que Israel se ha convertido para los planes del presidente de los Estados Unidos Joe Biden, en un aliado incómodo y cada vez más difícil de defender.Por primera vez en muchos años Estados Unidos no ha levantado su voz en torno a los delicados sucesos en Medio Oriente, lo cual es un serio llamado de atención,  pues la no intervención norteamericana pone en riesgo la estabilidad en esa región y abre la puerta para ver conflictos más agresivos y peligrosos de los enemigos del estado hebreo.

El conflicto de 11 días entre israelitas y los terroristas de Hamás nos ofrece una nueva visión de los cálculos, de Joe Biden sobre el propósito de su presidencia y su visión del papel de Estados Unidos.  El país más poderoso del orbe, aunque no ha perdido de vista el problema, se ha hecho a un lado y ha dejado que países como Egipto tomen el liderazgo, lo que es peligroso debido a que marca una tendencia musulmana en el problema.

Los sucesos bélicos en Medio Oriente no han logrado distraer a Biden de lo que él ve como su tarea principal: acabar con la pandemia y rescatar la economía, pero se está jugando una pieza clave que podría darle el “Jaque Mate” en el Medio Oriente  con su mejor aliado Israel, al solo ser observador de los problemas.

Biden se negó a tomar el liderato para un alto al fuego en el conflicto, ocupado en contener al ala izquierda de su partido demócrata y busca tender puentes con los republicanos, incluidos los más ‘trumpistas’, para poder allanar el camino a futuros paquetes de estímulo y presupuestos, lo que le ha hecho crecer la presión nacional e internacional pues Estados Unidos siempre ha sido un mediador de peso para mantener la estabilidad en el Cercano Oriente.

Otros presidentes como Trump habrían sentido la necesidad de aparecer de inmediato ante las cámaras para llamar a la calma o habian lanzado una mision de paz para Medio Oriente. Pero Biden evitó aparecer para no involucrarse en el tema.

«Hemos dejado claro que estamos dispuestos a prestar nuestro apoyo y a interponer nuestros buenos oficios a las partes en caso de que busquen un alto al fuego», dijo el secretario de Estado Antony Blinken en una débil declaración de la Casa Blanca.

Los pasos de Joe Biden en el tema de Medio Oriente deben de ser seguidos con mucho interés, pues Estados Unidos por primera vez no es protagonista en el problema del Medio Oriente y se ha encaminado a alejarse de Israel.