La Iglesia Luterana en Estados Unidos (ELCA por sus siglas en inglés), contraviniendo las escrituras bíblicas, instaló a Megan Rohrer como su primer obispo abiertamente transgénero en un servicio celebrado en la Catedral Grace de San Francisco el pasado sábado, lo que fue considerado como una abominación por la iglesia conservadora de Estados Unidos.

En el verano de 2009 esta denominación, en su primera acción totalmente contra las enseñanzas de la Biblia, aceptó la ordenación de pastores homosexuales y lesbianas sexualmente activos, así como la bendición de uniones homosexuales, lo que ha sacudido los cimientos del evangelio en la nación americana.

Cientos de miles de luteranos conservadores se fueron a otras congregaciones luteranas o a otras denominaciones. Otros se preguntaron con qué autoridad una comunidad cristiana puede hacerle decir a la Biblia lo contrario de lo que venía diciendo y enseñando durante siglos.

En cualquier caso, la membresía de la ELCA, cada vez más radicalizada, fue quedando mermada. En diez años desde esa decisión, perdieron un tercio de sus fieles. Actualmente hay cerca de 3,3 millones de seguidores.

Megan Rohrer, que además es activista LGBTI+, dirigirá uno de los 65 sínodos de la iglesia, supervisando casi 200 congregaciones en el norte de California y el norte de Nevada.

 “Asumo este rol porque una comunidad diversa de luteranos en el norte de California y Nevada votó con oración y consideración para hacer algo histórico. Mi instalación celebrará todo lo que es posible cuando confiamos en que Dios nos guiará hacia adelante».