El PSG quiere que Neymar tenga un comportamiento ejemplar, especialmente dentro las canchas y en redes sociales. Pero también que no pueda hablar de Dios en conferencias de prensa.

Cuando el brasileño Neymar renovó su contrato en mayo de este año con el club francés París Saint Germain, el dueño del equipo y presidente, el Jeque musulmán de Qatar Nasser Al-Khelaifi le puso una extraña cláusula y ahora deberá de ser: “cortés, puntual, amable, estar a disposición de los aficionados y no hablar de Dios en las conferencias de prensa y en redes sociales”.

“No hacer propaganda política y religiosa que pueda perjudicar la imagen y la unidad del club” reza la cláusula donde se le prohíbe hablar de Dios.

Es de público conocimiento que Neymar r es un personaje excéntrico, dentro y fuera de la cancha. Amante de los problemas como jugador e intrépido con sus looks en su vida personal y comentarios subidos de tono en las redes sociales donde no podrá postear nada en contra de lo que pueda dañar la imagen del club.

“Ney” percibe un salario de 30 millones de euros al año  en el PSG y ahora podrá incrementarlo con el convenio firmado entre las partes, donde sobresale el “bono de ética”, mensual de 541,680 euros brutos que le hará ganar 6,5 millones más de euros adicionales al año. 

Además la cláusula le prohíbe criticar abiertamente las decisiones tácticas dentro del equipo debe «saludar y dar las gracias a los hinchas antes y después de cada partido», evitar «cualquier comentario público adverso sobre las opciones tácticas del equipo» y eludir «comentarios públicos negativos sobre el club, los que trabajan allí y los que lo apoyan» en cualquier red social.