Hoy fue hospitalizado Donald Trump el presidente de los Estados Unidos de Norte América. Su esposa Melania y varios funcionarios en La Casa Blanca también están contagiados. Ya son más de 32 millones los que han estado enfermos por el coronavirus en el mundo entero.

Este fin de semana es el primero que tendremos sin restricciones de locomoción ni de horarios en Guatemala y me temo que muchos van a bajar la guardia y olvidarse de usar mascarilla, lavarse las manos con frecuencia y guardar el debido distanciamiento social que por casi 7 meses hemos tenido el cuidado de mantener.

Existe el peligro que las personas se aglomeren peligrosamente y formen parte de la tan anunciada segunda ola de la pandemia.

El apóstol Pablo dice: “todo me es permitido pero no todo me conviene.”

Hemos observado que el coronavirus no hace acepción de personas y mata al rico igual que al pobre, al poderoso igual que al común del pueblo. Por eso hago un llamado a todos mis hermanos en la fe y amigos para que sigamos tomando todas las debidas precauciones y evitar así un contagio que podría ser de consecuencias fatales para nosotros y muchos más que podríamos contagiar.

Dios nuestro Señor tampoco hace acepción de personas y ama a todo el mundo tanto que dió a su hijo unigénito para que todo aquel que en él crea no se pierda sino que tenga vida eterna.

Sigamos el consejo de Jesús quien nos exhortó a ser prudentes.

«Sin embargo, les daré salud y los curaré; los sanaré y haré que disfruten de abundante paz y seguridad.»

Jeremias 33:6

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