“¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes y el hijo del hombre para que lo visites?

…Tú le haces señorear sobre las obras de tus manos; todo lo has puesto bajo sus pies”

                                                                                                                   Salmo 8: 4, 6

Solo por un momento, vamos a imaginarnos que tenemos la visión y el corazón de Dios. Ahora véase así mismo de acuerdo a la perspectiva y visión que él tiene para su vida. ¿Qué es lo que usted ve en su vida? Y ¿qué es lo que ve en cuanto a la misión que tiene que hacer en este mundo?

Hay dos cosas que determinaran  lo que usted ve: Primero, El concepto usted tenga de Dios. Y segundo, La propia actitud suya hacia su vida.

Si ve a Dios como juez lleno de ira por los fracasos, entonces lo que verá será algo restringido y opresivo.

Pero si lo que ve es a Su Amante Padre Celestial que  perdona, que lo ama y desea lo mejor para su vida; lo que verá será una vida abundante y llena de esperanzas en el futuro.

En cuanto a la actitud que usted tenga se proyectará: Si usted se desprecia así mismo, pensará que también Dios lo menospreciará.

Muchos aunque sean saludables en su manera de pensar, sin embargo, al considerar su potencial solo es del 1% de lo que Dios ve.

Ahora, una experiencia que realmente trae libertad es cuando  dejamos de vernos a nosotros mismos y consideramos la perspectiva de Dios,  entonces al contemplar su majestad, cambia la visión que Él tiene de nosotros y de nuestro potencial.

Eso fue lo que le ocurrió a David y plasmó su oración al escribir el Salmo 8 poniendo su mente en torno a la autoridad y el poder que Él ha puesto en el hombre.

I  Los Nombres de Dios.

                El Salmista comienza poniendo los nombres de Dios, combinando y describiendo tanto su naturaleza creadora, sustentadora y su Soberanía en el manejo del universo.

Jehová = YHWH  Su significado:  El Gran Yo Soy, El que hizo el universo con orden y propósito, además, El Es  Adonaí que significa: El único Rey Soberano de toda vida pero donde esto cobra vida es con el pronombre posesivo “Nuestro”.

Pues, no solo une los dos nombres sino que nos ubica como su pueblo elegido antes de que decidiéramos llamarle Señor.  Él nos hizo para que tuviéramos una relación con él, Sabemos quién es Él y cómo es porque ÉL se ha revelado a nosotros, por lo tanto, reconocemos que ÉL  es nuestra fuente que sustenta nuestra vida y por ello dependemos de él y es ante él que somos responsables.

Notemos el Salmo 20:7  Conocer su nombre,  es conocer su naturaleza y expresar este reconocimiento en alabanza, la cual se canta  no sólo en el cielo por miríadas de ángeles poderosos Apocalipsis 5 sino por nuestra fe infantil como la de un niño.  Así como lo hicieron los niños cuando Jesús entro en Jerusalén en su entrada triunfal.

II La Creación.

            Al contemplar el salmista, los cielos,  vio la gloria de Dios,  dejándolo fascinado, probablemente él vio 5,000 estrellas.  Hoy con un telescopio de 10 cm, se ven 2 millones de estrellas, y en el Monte Palomar que tiene un lente de 5 metros se ven mil millones y si el hombre  quisiera viajar a la estrella más cercana requeriría 144,000 años luz y a una velocidad de 30,600 Km/h.

III  El Simple Hombre.

            Es después de esto que el salmista se mira así mismo y  pregunta “¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria y el hijo del hombre para que lo visites?” Con estas preguntas el salmista estaba expresando su asombro; de que Dios no solo le conociera y tuviera el control del universo sino que se ocupara de cada uno de su familia, de cada uno de sus hijos viniendo a él con amor y compasión. Y no solo eso, pues nos dice la Escritura: “Le has hecho poco menor que los ángeles” en hebreo la palabra “ángeles” es la palabra Elohim.  Este  es otro de los nombres de Dios, por lo tanto, es más su asombro;  pues Dios nos hizo poco  menor que Él  “… coronándolo de gloria” esto es lo que nos da el valor, la capacidad y el potencial que hay en nosotros. “…y de honra” esto en  categoría y firmeza para gobernar.  En los versículos 4 y 5 vemos esa autoridad que el Señor a  delegado en el hombre.   Podemos comprender que la tierra fue creada para nosotros, pregunto ¿de qué manera vamos a responder? Por un lado lo haremos con alabanzas, con gratitud y adoración como lo hizo el salmista, pero, por otro lado también nos sobrecoge ese sentimiento de responsabilidad que Dios mismo espera de nosotros  para ejercitarnos en nuestro llamado. Para ello podemos hacer tres cosas:

A.- Reclamar Nuestro dominio.

 En la esfera que Dios nos ha dado, en la que sólo uno es responsable y no debemos ni debemos evadir. Precisamente ahí esta el gozo de nuestra vida cristiana, en el cumplimiento de lo encomendado, pero, esto no es humanismo,  sino cristianismo; esto es  que lo que hagamos no será por nosotros mismos, Él  a través de nosotros. Haciéndolo mucho mayor de lo que pedimos o entendemos según el poder que actúa en nosotros.

B.- Consagrar Nuestro dominio.

Todo lo que somos y tenemos  colocarlo bajo su gracia, su dirección  y lo que experimentaremos será que somos la expresión  de Cristo  Donde en lugar de vernos a nosotros lo que se verá será a Cristo.

C.-  El Resultado será sobresaliente.

 Vamos a sobresalir en nuestro propio ambiente, la familia, el trabajo, nuestros amigos, etc. pues se nos concede poder sobrenatural para el cumplimiento de nuestras responsabilidades y relaciones.  Si pudiera verse en una visión como el hombre que Dios quiso, nunca más sería el hombre que eres contento consigo mismo.

Conclusión:

El Salmo 29:1.  Nosotros no poseemos el mundo, pero, se nos ha dado dominio y debemos tomar una de dos opciones: de Orgullo, (Haciéndolo a nuestra manera) o humildad (dependiendo de Él) Recordemos a Adán por un momento. Aunque tenía todo  el poder y la autoridad con todo se le prohibió comer de un árbol Gn.2: 15-16  La razón:  reconocer que siempre esta bajo la autoridad absoluta de Dios sobre él.  El tenía libre albedrío para escoger entre el árbol de la vida o del conocimiento del bien y del mal. Y lo que él escogió fue rebelarse perdiéndolo todo. Ud. amigo tiene  hoy la opción de escoger entre el árbol del conocimiento del bien y del mal,  o sea seguir su propio camino independiente de Dios que lo está llevando al fracaso o entre el Árbol de la Vida que es Nuestro Señor Jesucristo para depender de Él y desarrollar su Potencial al máximo  en su vida.